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Cómo educar a un Beagle (parte 2)

CÓMO EDUCAR A UN BEAGLE

Consejos y trucos para educar a un Beagle     

Como ya sabréis, los Beagles no somos los perros más fáciles de educar, pero eso no significa que sea imposible. 

Nuestro proceso educativo se podría resumir en estos sencillos pasos:

  • Primero, debéis entender nuestra naturaleza. Averiguad todo lo que podáis sobre nuestra raza, porque para educar a un Beagle primero debéis entender cómo somos.

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  • Aplicad disciplina positiva. Aprenderemos con firmeza, seguridad, coherencia y recompensas. Cuando tengamos un buen comportamiento, debéis premiarnos junto con la palabra “bien” o cualquier otra palabra positiva que prefiráis para que entendamos qué esperamos de vosotros.

 

  • Sacad a pasear a vuestro Beagle y sobre todo dedicad tiempo para jugar con él. Nos encanta correr y jugar porque somos muy activos. Además, jugar con vuestro Beagle ayudará a establecer un buen vínculo de amistad, y en esos momentos es más fácil que aprendamos qué aprobáis y qué desaprobáis.

 

  • Para que vuestro perro Beagle esté receptivo, debe estar bien cuidado y tener los cuidados básicos cubiertos. Alimentos, agua fresca, vacunas, buena salud, cariño y mucho amor, son esenciales para que vuestro perro se sienta feliz.

 

  • Cuando se comporte adecuadamente fomentad su conducta con recompensas y cariño, pero si hace algo que no es correcto, jamás seáis agresivos con él, únicamente mostrad vuestra desaprobación con un rotundo No. Firme y contundente, con seguridad, pero sin asustarle.

 

  • Tened en cuenta que debido a nuestro gran olfato somos perros que nos distraemos fácilmente, pero que esto no os desaliente. Tened paciencia porque somos muy inteligentes, pero nuestro instinto cazador nos hace distraernos con frecuencia.

 

  • A los Beagles también nos gusta usar nuestras voces y a menudo ladramos cuando nos emocionamos o queremos algo. El buen entrenamiento y bastante ejercicio son la clave para prevenir que esto se vuelva un problema. Anticipad los ladridos de vuestro Beagle. Desafortunadamente, esto puede malinterpretarse como agresividad por los extraños y como algo abrumador por otros perros. Cuando estéis en casa, aprended a leer las expresiones faciales de vuestro perro cuando esté a punto de ladrar. Es posible que se vea intensamente concentrado, arrugue la cara o comience a fruncir el ceño. Prestad atención a la cara única que ponga vuestro perro antes de ladrar. Cuando veáis esa expresión, distraedlo. Podéis usar su juguete favorito para atraer su atención. Con el ladrido interrumpido, haced que vuestro perro se siente y premiadlo por el buen comportamiento. A veces, algún sonido puede hacer que vuestro perro ladre: el timbre de la puerta, los camiones de basura, la aspiradora. Aprended qué causa que vuestro Beagle ladre y luego tratad de encontrar una solución, ya sea eliminando esa cosa o enseñándole a vuestro perro a no ladrar.

 

  • Enseñad a vuestro Beagle a no ladrarle a otros perros.que-puedo-hacer-cuando-mi-perro-ladra.jpg Lo más probable es que vuestro Beagle se encuentre con otros perros cuando lo saquéis a pasear. Cuando vea a un perro y comience a ladrar, decidle “silencio”, luego girad y caminad en la dirección opuesta. Una vez que vuestro Beagle se haya tranquilizado, girad y volved hacia el otro perro. Si repetís este ejercicio, con el tiempo vuestro Beagle aprenderá que ladrar es contraproducente. Si estáis caminando con vuestro Beagle y veis a otros perros, no os pongáis tensos ni os preocupéis por si ladrará o no. Lo más probable es que pueda oler vuestra tensión, lo que también lo pondrá en alerta, haciendo más probable que ladre.

 

  • Enseñadle a sentarse.  Nosotros sabemos sentarnos solitos, pero cómo saber cuándo tenemos que sentarnos es otra cosa.  Cuando era cachorrita me llevaron a una Puppyparty en la que había un adiestrador super majo. Yo era la única Beagle allí y creo que por eso llamé su atención. Estaba explicando cómo realizar pequeños ejercicios para comenzar el adiestramiento desde que somos cachorros y yo era una especie de desafío para él. Así que me sacó a la palestra, intentó el ejercicio conmigo y, para sorpresa de todos (incluyéndole a él) lo hice a la primera. El ejercicio consistía en sentarme cuando me lo pidieran, y para ello el adiestrador cogió una “chuche” con su mano, la colocó justo delante de mi nariz para llamar mi atención (cómo no iba a llamar mi atención con una chuche delante de mis narices, si es lo que más me gusta en el mundo), luego la levantó hacia arriba para forzarme a levantar mi nariz, trazó un arco hacia atrás con la cuche en la mano para que yo lo siguiera y claro, mi reacción natural fue sentarme, pero mientras me sentaba dijo “siéntate” y entonces me dio la chuche ¡mmm!. salchichas.jpg El resto de la Puppyparty transcurrió con un montón de niños intentando que sus cachorros hicieran correctamente el ejercicio, y al no obtener resultados, venían a mí para que yo lo hiciera. Perdí la cuenta de las chuches que pude haber comido aquel día, fueron un ¡montón! Adoro las Puppyparties 🙂 Pero lo más importante es que al oír tantas veces la palabra “siéntate” (y recibir una suculenta recompensa cada vez que lo hacía), aprendí a asociar la palabra con la acción que se esperaba de mi, y como mis Papis luego me hicieron practicar en diferentes lugares y ocasiones, comencé a responder a la orden sin que tuvieran que trazar el arco con el premio en mano y finalmente incluso sin premio.

 

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  • Entrenad a vuestro Beagle para quedarse quieto. Una vez que seamos capaces de seguir la orden de sentarnos, estaremos preparados para que nos enseñéis la orden de quedarnos quietos. Haced que vuestro Beagle se coloque en una posición sentada. Levantad una mano como si estuvierais deteniendo a alguien y decid “quieto” con una voz firme. Al principio seguramente sólo permanecerá quieto por un segundo o dos, pero debéis hacerle muchos elogios, darle alguna suculenta recompensa y seguir practicando. Luego podéis probar a alejaros de él mientras sigue quieto, de esta manera vuestro Beagle se mantendrá en la misma posición esperando su recompensa y no se moverá hasta que no la obtenga. Y, como el caso anterior, llegará un momento en que lo hará sin esperar recompensa porque comprenderá a asociar la palabra “quieto” con la acción que esperáis de él.

 

  • Evitad que vuestro Beagle salte. Hay muchas cosas simples que podéis probar para evitar que vuestro Beagle salte. Por ejemplo, ignorarlo cuando lo haga y alejaros de él. A los Beagles no nos gusta nada que nos ignoren y no nos presten atención, así que asociaremos nuestro comportamiento (los saltos) con vuestra reacción (la indiferencia). Otra cosa que podéis probar es usar la orden de “quedarse quieto”, seguido de la de “sentarse”. De esta manera estaremos practicando las órdenes ya aprendidas y aprendiendo una nueva. A veces los Beagles saltamos por puro aburrimiento y dejemos de hacerlo si estamos ocupados aprendiendo cosas nuevas. Así que es muy importante que saquéis tiempo para nosotros.

 

  • Enseñad a vuestro Beagle para que venga cuando lo llaméis. Esta puede ser quizás una de las tareas más difíciles.  Como ya sabréis, los Beagles nos distraemos con mucha facilidad y a veces parecemos un poco “autistas”, estamos en nuestro mundo, puede que imaginándonos corriendo libres por el campo persiguiendo algo, o quizá jugando con otros perritos y pasándolo en grande, y a veces resulta difícil llamar nuestra atención y sacarnos de ese “estado en off”. Pero seguro que encontráis la manera de que os hagamos caso.  Para mí existen dos palabras mágicas, que son “chuche” y “vamos”, y cuando las oigo salgo del trance en el que me sentía asumida y presto toda la atención del mundo a mis Papis. Así que os aconsejo encontrar esa palabra mágica para vuestro Beagle, y cuando se os acerque decid “ven”, traedlo más cerca con la promesa de un premio y, a medida que se acerque a vosotros, repetid “ven” . Luego hacedle muchos elogios, darle tiempo a vuestro perro para completar la orden y cuando por fin la haya completado le dais el premio tan ansiado. No le regañéis si tarda demasiado en ir a vuestro lado, ni lo enganchéis por la correa y lo obliguéis a obedeceros, no servirá de nada, pues vuestro Beagle asociará la orden de llamada con el castigo y no con la recompensa.

 

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  • Entrenad a vuestro Beagle a hacer sus necesidades fuera de casa. Esta tarea debéis comenzarla tan pronto el perro llegue a casa, llevándolo al lugar designado para sus necesidades. Debería ser en una habitación tranquila, para que no se distraiga por toda la casa siguiendo algún rastro oloroso. Si se agacha, decid una orden como “pipí” o “popó”. Cuando haya terminado, hacedle muchos elogios y premiarlo inmediatamente después de que haga sus necesidades con su golosina favorita, de tal manera que asocie el premio con la acción. Sed constantes. Tratad de llevar a vuestro Beagle afuera para sus necesidades cada 20 a 30 minutos, si es posible. Elegid un lugar y llevadlo siempre a ese lugar a primera hora de la mañana, a mediodía y antes de acostarse y cuando parezca que se agacha, hacedle muchos elogios. Dado que ya estaréis fuera, podéis premiar a vuestro Beagle con un rato de juego en el parque o una caminata larga.

 

  • Alimentad a vuestro Beagle regularmente. Lo importante es establecer las horas para comer, en lugar de permitir que vuestro perro picotee comida todo el día. Planead 3 horas de comida a lo largo del día mientras sea cachorro, cuando crezca podréis disminuirlas a 2 ó 1. Con comidas regulares vienen necesidades regulares.

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  • Llevad a vuestro Beagle afuera para sus necesidades de 30 a 40 minutos después de cada comida. Planead vuestras salidas alrededor de las comidas y ceñiros a la rutina. Mirad a vuestro perro en busca de señales. Vuestro Beagle probablemente mostrará señales de que está listo para hacer sus necesidades. Prestad atención a éstas y dadle la oportunidad de salir antes de que pueda suceder un accidente. Esperad ladridos o rasguños en la puerta por la que sacáis a vuestro cachorro, que se agache, esté inquieto y olisquee o vaya en círculos. Es mejor llevarlo afuera incluso si no estáis completamente seguros de que necesita hacer sus necesidades. Debéis estar preparados para lidiar con accidentes. Si vuestro Beagle tiene un accidente en la casa, nunca le regañéis ni os enfadéis con él. Una vez que se haya alejado, limpiad la zona meticulosamente con un limpiador sin amoniaco para que no quede ningún aroma que vuelva a atraerlo. El amoniaco es uno de los componentes de la orina. Si limpiáis con ésto, en realidad podríais fortalecer la señal de aroma a orina, lo que podría hacer que el Beagle regrese a orinar al lugar equivocado.

 

  • Al enseñarle a vuestro Beagle las órdenes básicas, “siéntate”, “quieto” y “ven”, seréis capaces de lidiar casi con cualquier situación. Por ejemplo, si está está a punto de perseguir a otro perro, pero responde instantáneamente a la orden “siéntate”, entonces habréis evitado que salga corriendo.

 

  • Los Beagles debemos mantenernos con correa o dentro de un jardín cercado. Cuando captamos un aroma, ponemos la nariz en el suelo y seguimos el rastro, usualmente sin darnos cuenta de las órdenes de nuestros humanos, y podemos seguir un aroma durante horas, e incluso días y perdernos durante la búsqueda. Así que nunca nos dejéis sueltos.

 

  • Entrenad a vuestro Beagle a lo largo del día. No hagáis cumplir órdenes solo durante las sesiones de entrenamiento. Aprenderá mucho más rápido y recordará mejor lo que aprenda si trabajáis las órdenes con él a lo largo del día. Podéis hacer que se siente a esperar su comida y entonces acercarle el comedero y dejar que coma tranquilamente, pero no lo hagáis si no obedece, guardad su comida hasta que consigáis que se siente. También podéis hacerlo mientras paseáis, haced que se siente en el borde de la acera antes de cruzar una calle, si rehúsa a hacerlo volved sobre vuestros pasos, acercaos de nuevo al borde de la acera y repetid la orden y no crucéis hasta que obedezca. 

La  educación canina en positivo se ha instaurado en España hace años y ya lleva mucho tiempo consolidada en otros países, se ha abierto camino con mucha fuerza gracias a la búsqueda de un mejor entendimiento entre humanos y canes. Os animáis a desterrar el miedo de la vida de vuestros perros y a crear un vínculo emocional con ellos para que estén deseando aprender con vosotros?

Hasta aquí algunas de las normas que mis Papis utilizaron para mi educación. Espero que os gusten, y si queréis ampliar información os recomendamos algunos libros que os ayudarán con la educación de vuestro Beagle:

 

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Besos y lametones.

 

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