fbpx

Cómo educar a un Beagle (parte 1)

COMO EDUCAR A UN BEAGLE (PARTE 1)

 

Como ya os expliqué en mi primer post, somos una familia compuesta por dos humanos y un perro. Ellos me consideran como un miembro más de la familia y para mí ellos son mis Papis, y los considero así porque ellos son los que cuidan de mi, me protegen y se preocupan por mi educación y bienestar. Pero no dejo de ser un perro y ellos respetan mi naturaleza e intentan no humanizarme porque quieren que sea una perrita feliz, equilibrada y bien educada. En este concepto de familia no existen líderes, jerarquías, dominancia ni liderazgo, pero si normas de convivencia. Para ellos no es necesario utilizar métodos punitivos para adiestrar a un perro o para mantener una convivencia correcta.

Todos los perros sabemos sentarnos y tumbarnos, podemos caminar junto a nuestros humanos tranquilamente sin tirar de la correa. También sabemos ir hacia ellos cuando nos llaman e incluso permanecer quietos y tranquilos durante largos periodos de tiempo, si queremos. Por lo tanto, nuestros humanos no nos van a enseñar nada nuevo. Pero si pueden enseñarnos lo divertido que pueden resultar esos comportamientos y motivarnos con experiencias positivas y premios para que los repitamos cuando ellos nos lo pidan. Yo haría el pino-puente si me lo pidieran y luego me recompensaran con una chuche :). Y si además me dicen «bien hecho Khela» y me acarician las orejotas…qué felicidad!!!

Muchos humanos utilizan métodos de adiestramiento basados en la dominación sobre el perro, en que el humano tiene que ser el líder de la manada y que para corregir conductas inapropiadas hay que usar el CASTIGO, pero ¿qué consiguen con los castigos? Esa clase de métodos nos hacen más inseguros, más estresados y a veces esto desencadena en perros más agresivos porque temen a sus humanos. Si lo que buscan es la armonía dentro de la convivencia y el respeto mutuo, no deberíamos sentir temor de nuestros humanos ni ellos de nosotros.

Los humanos pueden ponernos límites de una forma respetuosa para que cumplamos con las normas de convivencia. Tomarse su tiempo en conocer nuestro propio lenguaje y comunicarse con nosotros, es vital para crear esta relación de confianza y convertirse en un referente que nos ayudará en las situaciones que no sepamos gestionar.

Mis Papis me estimulan cuando obedezco, como por ejemplo, cuando vuelven a casa y ven que me he portado bien, no he roto nada y estoy aquí tranquilita esperándoles. En esos momentos ellos me premian y me felicitan para que yo comprenda que es éso lo que esperan de mi. Os imagináis lo orgullosa y feliz que me siento al ver sus caras de felicidad, sentir sus caricias y oír sus palabras? Y si encima me dan unas chuches, ya ni os cuento!!! Pero si al llegar a casa ven que he hecho alguna trastada mientras ellos no estaban, en lugar de reñirme o castigarme, simplemente dicen: Qué has hecho? y me ignoran. No hay mimos ni chuches, nada:( Y yo simplemente desaparezco, me subo al dormitorio y pienso en lo que he hecho y sus consecuencias. Los perros no somos tontos, y el que diga que no pensamos o no sentimos no tiene ni idea de lo que habla. Claro que los perros pensamos y sentimos, y nos damos cuenta de la diferencia entre lo que nos pasará cuando nos portamos bien o mal. Y si somos capaces de diferenciar entre una cosa u otra, cuál creéis que elegiremos, ¿la indiferencia o las caricias?

 

Pero para que ésto funcione, es importante que nuestros humanos sepan qué es lo que nos gusta más, descubrir qué es lo que nos produce más placer para ofrecérnoslo como premio cuando nos comportamos de manera adecuada, para los glotones puede ser una pequeña delicia gastronómica (chuche, galleta, salchicha), para los mimosos una buena dosis de caricias y para los coquetos un cepillado de pelo. Y, sobre todo, ser muy pacientes y constantes. Si recibimos nuestra motivación de manera intermitente nuestra respuesta será inconstante. Así que ya sabéis, premios siempre que los merezcamos, no seáis tacaños ni perezosos 🙂

 

cómo-educar-a-un-beagle

Tampoco es que me atiborren a cuches o salchichas todo el día y que me permitan hacer todo lo que quiera porque no me castigan, sino que me motivan con premios y me enseñan a acertar en mi comportamiento en lugar de estar siempre corrigiendo los errores que cometo, y ésto se puede hacer sin comida!!! Me enseñan a pensar, no sólo a obedecer. Por eso en mi familia tenemos un vínculo muy especial que nos une y nos convierte precisamente en éso, una familia.

Aunque no todo ha sido un camino de rosas. Soy consciente de que mi primer año en casa fue bastante duro para mis Papis. Casi se vuelven locos por mi culpa y pasaron mucho tiempo leyendo libros sobre educación canina, buscando información en la red y preguntando a adiestradores, veterinarios, etc. hasta que encontraron un método que funciona. Y es que los Beagles podemos ser exasperantes a la par que adorables.

En el siguiente post os revelaré los pasos que siguieron mis «Papis» en mi educación.

Y ya sabéis, no os perdáis el siguiente post y mientras tanto podéis compartirlo, dejar un comentario o suscribiros a mi blog. Y seguirme en Facebook e Instagram, claro.

Besos y lametones.

 

 

Deja un comentario

Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies. Más información.