fbpx

Beagles: la raza de perros más utilizada para la experimentación

beagles-laboratorio.jpgBeagles: la raza de perros más utilizada para la experimentación

 

Los humanos siempre tendéis a pensar que las cosas horribles, las que son realmente muy terroríficas, no pasan aquí. Los niños se mueren de hambre muy lejos, los tiroteos son en Estados Unidos, las terneras van felices al matadero tras una vida plena en el campo y los vegetales que compráis en el súper los fumigan con cosas bonitas en lugar de con veneno. Pero por desgracia esto no es así y una de las cosas más horribles es la experimentación en animales.

Seguro que cuando escucháis hablar de experimentos científicos en animales, lo primero que se os viene a la cabeza son los ratones. Sin embargo, hay muchas otras especies que se utilizan para estos fines. Los perros tampoco nos salvamos y, sorprendentemente, la raza más utilizada somos los beagles debido, principalmente, a que no sufrimos de enfermedades congénitas. Además, somos dóciles, amistosos y confiables. Desafortunadamente, estas cualidades los convierten en la raza de perros preferida por los laboratorios que realizan pruebas en animales para la industria farmacéutica y cosmética.

 

 

La industria de la experimentación afirma que los Beagles nos adaptamos bien a vivir en una jaula y que es barato alimentarnos, según cuenta la organización Beagle Freedom Project. Los voluntarios de esta agrupación se dedican encontrarles hogar una vez que los laboratorios ya no los quieren. 

Es común que los beagles sean obtenidos directamente de lugares donde los crían especialmente para poder venderlos a las instituciones. A los animales, en general, se les aplican pruebas en las cuales se les irrita los ojos o la piel, la que también les sensibilizan para provocarles alergias. 

Asimismo, según explica AnimaNaturalis, se les somete a test de toxicidad (envenenamiento); mutagenicidad (daño genético); teratogenia (defectos de nacimiento); carcinogenicidad (causar cáncer); daño genético embrionario o fetal; y toxicocinética (para estudiar la absorción, metabolización, distribución y excreción de las sustancias químicas), se les cortan huesos para vigilar su proceso de regeneración o se le extraen órganos.

Los voluntarios que se dedican a buscarles hogar a los beagles, una vez que son liberados, explican que en un principio puede ser muy difícil su adaptación después de la vida experimental: han vivido en jaulas hacinados toda su vida, dónde no interactuaban con otras razas de perros, y tampoco están familiarizados con juguetes, ni ropa de cama, y nunca han salido a caminar con correa. Sin embargo, con el tiempo, la paciencia, el juego, el compañerismo, el amor, y sobre todo la libertad, estos perros aprenden a convertirse en perros, y su transformación es increíble, advierten desde Beagle Freedom Project.

 

 

Los 10 países que más usan animales en experimentos son Estados Unidos, Japón, China, Australia, Francia, Canadá, Reino Unido, Alemania, Taiwán y Brasil. En España el número es en proporción pequeño, pero no debido a que se experimente de forma diferente, sino a que el dinero que se invierte en experimentación es muy poco.

Donde sí que estamos más a la cabeza es en la cría de animales dedicados a la experimentación. Isoquimen, una de las mayores multinacionales criadoras de perros para experimentos del mundo tiene una de sus sedes en la localidad catalana de Sant Feliu de Codines. Los animales que se crían allí (no solo perros sino también gatos, hurones, ratones, cobayas y conejos), son enviados a laboratorios de todo el mundo. Un perro se suele vender por entre 700 y 1000 euros. En 2011 simpatizantes de Igualdad Animal realizaron un rescate simbólico de 36 perros de este criadero.

Es posible que os planteéis que quizá este tipo de pruebas son necesarias para el avance de la ciencia moderna. Quizá en un momento dado lo fueron, pero en estos momentos, los ensayos con animales ya no son tan importantes como los ensayos en humanos. Además, si los resultados de los medicamentos en humanos varían entre personas, ¿qué puede esperarse de un tratamiento que funcione en un perro o un ratón?

En Europa se han prohibido los experimentos con animales en la producción de ingredientes y productos cosméticos, lo que ha sido un importante paso en el respeto de los derechos de los animales.

Sin embargo, las investigaciones con animales pueden aumentar.  

Desgraciadamente, el aumento de las exigencias de seguridad para la aprobación de nuevas sustancias químicas, según el reglamento europeo de Registro, evaluación, autorización y restricción de sustancias químicas (REACH), puede provocar una multiplicación de los ensayos con animales.

En China este tipo de experimentación no solo no se prohíbe o limita, sino que es obligatoria, incluso para los cosméticos, lo que lleva a las empresas que aspiren a introducirse en ese gran mercado a seguir utilizando animales en los ensayos de laboratorio.

Es decir, que este tipo de experimentación (supuestamente) no se puede realizar en Europa pero, como la mayoría de los productos que compramos están fabricados en China (donde son obligatorios), los Beagles y otros animales seguiremos siendo utilizados meros objetos de investigación en laboratorios.

 

pienso-perros.jpg

 

 

Y después de haber obtenido todos estos datos escalofriantes, yo me pregunto: si los perros sólo damos amor y cariño a los humanos, ¿por qué los humanos nos hacen cosas tan horribles a nosotros? ¿Es realmente necesario todo ese dolor y sufrimiento o se podría evitar de alguna manera?

Y vosotros, ¿qué pensáis de lo que acabáis de leer?

 

Y, como siempre, si os ha gustado este post, podéis compartirlo y seguirnos en las redes sociales.

 Besos y lametones,

 

Deja un comentario

Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies. Más información.